LA GRAN INVOCACIÓN
EL GRAN MANTRAN DE LA ERA DE ACUARIO
Desde El Punto De Luz En La Mente De Dios
Que Afluya Luz A Las Mentes De Los Hombres
Que La Luz Descienda A La Tierra.
Desde El Punto De Amor En El Corazón De Dios
Que Afluya Amor A Los Corazones De Los Hombres
*Que Cristo Retorne A La Tierra.
Desde El Centro Donde La Voluntad De Dios Es Conocida
Que El Propósito Guíe A Las Pequeñas Voluntades De Los Hombres
El Propósito Que Los Maestros Conocen Y Sirven.
Desde El Centro Que Llamamos La Raza De Los Hombres
Que Se Realice El Plan De Amor Y De Luz
Y Selle La Puerta Donde Se Halla El Mal.
Que La Luz, El Amor, Y El Poder, Restablezcan El Plan En La Tierra.
La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades sociales, que todos los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de todas las apariencias externas, el Amor, es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la Tierra una gran Individualidad, llamada Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el amor y la inteligencia son ambos efectos de la Voluntad de Dios; y finalmente la verdad eminente de que el Plan divino sólo puede desarrollarse a través de la humanidad misma. Actualmente está traducida a 75 idiomas y dialectos, y distribuida a escala mundial.
Su origen.
La Gran Invocación es un Mantra Solar proyectado para reorientar las energías actuantes en nuestro mundo y preparar las mentes y los corazones de los hombres para el advenimiento de la Nueva Era. En un Concilio planetario celebrado el año 1943, después de una gran crisis, dentro de la Jerarquía y cuando todo parecía que Alemania iba a ganar la guerra, lo cual hubiese significado en aquellos momentos de tensión planetaria el triunfo del mal sobre el bien, estuvieron presentes “unos enviados celestes”, representativos del Poder Cósmico del Gran Señor de nuestro Universo, Quienes llevaban el Mensaje de aliento y de renovada fe en el Bien supremo y la garantía del triunfo de la bondad y de la justicia sobre la maldad y el desorden. La intercesión solar afirmó el poder de Shambala y de la jerarquía y aquel mismo año “... cuando el sol progresaba hacia el Norte”, se tuvo la seguridad de que el mal había sido ya vencido pese a los espectaculares triunfos de Alemania y de sus aliados de Italia y del Japón y que ya nada podía detener la victoria de las “huestes del bien”.
La Gran Invocación, usada por el Cristo por primera vez en junio de 1945, fue dada por El a la humanidad para capacitar al hombre a invocar las energías que cambiarían nuestro mundo, y que harían posible el regreso del Cristo y la Jerarquía. Es un mantra dado por el Cristo aunque Él usa una fórmula antigua, compuesta de siete frases místicas en una antigua lengua sacerdotal indescifrable para la humanidad normal. Ha sido traducida por la Jerarquía a términos que podemos usar y comprender.
Uno de los primeros pilares que patrocinaron la Gran Fraternidad Blanca para la nueva Era fue el diseñó de ese poderosísimo Mantra Solar de potencia superior a la que desarrolló el Padrenuestro en la Era de Piscis, pero de carácter netamente mental y, por tanto, volitivo y preponderantemente invocativo. Si bien este Mantram no se dio a la humanidad hasta el Plenilunio de Géminis por el mes de junio del año 1945, una vez finalizada la guerra y utilizando como canal propicio “el potentísimo y angustioso clamor invocativo de la Humanidad pidiendo ayuda y alivio a tantas tensiones y a tantos sufrimientos pasados”, su poder fue utilizado de inmediato por la Jerarquía, por los Iniciados y por los discípulos mundiales en contacto con aquélla. Uno de estos grandes discípulos, la señora Alice A. Bailey (fundadora de la Escuela Arcana) tuvo el honor de recibir telepáticamente el texto de La Gran Invocación a través de uno de los Grandes Seres allegados a Cristo y a Su obra, el Maestro Djwal Khul, más conocido en nuestros estudios esotéricos bajo el sobrenombre de “El Tibetano”. Este Adepto había trabajado ya en el pasado utilizando Sus portentosos conocimientos acerca de la Vida Cósmica inspirando a la señora H. P. Blavatski, en unión de otros Adeptos como los Maestros Koot Humi y El Morya, la gigantesca obra, cumbre de toda posible sabiduría esotérica, denominada “La Doctrina Secreta”.
Significado.
La Gran Invocación no es una oración, sino un potente mantra, mediante el cual, a través de Sus Representantes, el Buddha, el Cristo y Shambala, son invocadas conscientemente las energías de Dios, por una comprensión de las ideas de la Invocación y por el propósito de la voluntad. Este es un factor enteramente nuevo, y refleja un enfoque superior.
Lo que interesa evidenciar a través de todos estos comentarios acerca de La Gran Invocación, es la actuación constante de la Gran Ley de Fraternidad que rige en todos los mundos y en todos los Sistemas planetarios dentro del Cosmos Absoluto. Esta Ley de Solidaridad hizo posible La Gran Invocación que al ser recitada oral o mentalmente por muchos seres humanos, pone en vibración ciertos elementos dévicos dentro de los éteres capaces de transformar el mundo en términos de realización. Tales elementos dévicos, de increíble sutilidad, ponen en relación las mentes de los hombres con la mente de Dios a través del Señor Buda, punto iluminado y centro de iluminación dentro de la humanidad.
Cada Era de la humanidad a tenido sus propios Mantras e invocaciones solares que caracterizaron precisamente las exigencias y oportunidades de dicha Era en relación con el Plan o Propósito de la Deidad creadora. En la Era pasada en trance de desaparecer, o Era de Piscis, se dio a la raza de los hombres y a través de Cristo, el Mantra o Invocación conocida como el Padrenuestro. Las cualidades principales de este Mantra, debido a la oportunidad de los tiempos y a las Constelaciones dominantes, así como al estado evolutivo de la humanidad, debían desarrollar la conciencia individual y despertar en los seres humanos el sentido creativo del amor. La Gran Invocación a la que nos referimos en este estudio, recoge aquel sagrado legado histórico y le añade la conciencia de grupo y la cualidad de Síntesis, que es el poder ígneo de la voluntad espiritual más elevada, ejercitada con amor y aplicada con inteligencia.
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VIDEO DE LA GRAN INVOCACIÓN |
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Profundicemos un poco en cada estrofa:
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios.
Que afluya luz a las mentes de los hombres.
Que la Luz descienda a la Tierra
Las primeras tres líneas se refieren a la Mente de Dios como punto focal para obtener luz divina. Esto concierne al alma de todas las cosas. El término alma con su máximo atributo de iluminación, incluye al alma humana y a ese culminante que consideramos como el alma “influyente” de la humanidad, que aporta luz y difunde la iluminación. Es necesario tener presente que la luz es energía activa.
Cuando invocamos la Mente de Dios y decimos “Que afluya luz a las mentes de los hombres, que la Luz descienda a la Tierra”, expresamos una de las grandes necesidades de la humanidad y, si la invocación y la plegaria encierran algún significado, la respuesta vendrá con toda seguridad y certeza. Cuando los pueblos en todo momento, en todas las circunstancias y en todas las épocas, sienten la necesidad de implorar a un Centro espiritual invisible, podemos tener la plena seguridad de que dicho centro existe. La invocación es tan antigua como la humanidad misma.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya Amor a los corazones de los hombres,
Que Cristo retorne a la Tierra
Las tres líneas de la segunda estrofa conciernen al Corazón de Dios y se refieren al punto focal de amor. El “corazón” del mundo manifestado en la Jerarquía espiritual: ese gran talento que transmite amor a todas las formas de la manifestación divina. Amor es una energía que debe llegar a los corazones de los hombres fecundar a la humanidad con la cualidad de la comprensión amorosa; cuando el amor y la inteligencia se unen, se dice que expresa eso.
Cuando los discípulos estén activos y sean reconocidos por Cristo, llegará el momento en que nuevamente Él podrá caminar abiertamente entre los hombres; podrá ser reconocido públicamente y realizar así Su tarea en los niveles externos e internos de la vida. Al despedirse de Sus discípulos, Cristo les dijo: “Estaré siempre con vosotros, aún hasta el fin de la era”.
Cuando Cristo vuelva abiertamente (lo cual es inminente) activará aún más la conciencia crística... El odio, la separatividad y la exclusión, serán considerados como el único pecado, pues se reconocerá que los denominados pecados derivan del odio o de su consecuencia, la conciencia antisocial. Segundo, innumerables hombres y mujeres de todos los países, se unirán en grupos para promover la buena voluntad y establecer rectas relaciones humanas. Su número será tan grande que de una minoría pequeña y relativamente poco importante, se transformará en la más grande e influyente fuerza del mundo.
Cuando decimos “… Que Cristo Retorne a la Tierra” no nos estamos refiriendo tan sólo a Su Reaparición Física (que tendrá lugar muy pronto) sino a una mayor escala a la exteriorización del Quinto reino y la jerarquía espiritual a los planos inferiores, físico, astral y mental planetarios. Recordemos que Cristo es el Instructor Mundial, esperado por los seguidores de todos los credos y conocido bajo muchos nombres.
¿Quién es el Cristo y por qué se invoca su retorno?
El Cristo es la cabeza de la jerarquía Espiritual de nuestro planeta: "El Maestro de todos los Maestros y el Instructor tanto de los ángeles como de los hombres". El Cristo pertenece a toda la humanidad, y no sólo a las iglesias y credos religiosos del mundo. Trabaja para todos, sin distinción de fe religiosa. No pertenece al mundo cristiano más que al budista, judío, musulmán o hindú. En realidad, el nombre "Cristo" es empleado en la Jerarquía como el título de un cargo no limitado en lo más mínimo al accionar religioso sino relacionado con la totalidad de los siete departamentos del trabajo jerárquico, de los cuales la religión es sólo uno, siendo los demás los de Gobierno, Educación, Ciencia, Filosofía, Psicología, Arte y Cultura.
Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El propósito que los Maestros conocen y sirven
En las tres líneas de la tercera estrofa tenemos una plegaria para que la voluntad humana pueda estar de acuerdo con la voluntad divina, aunque no sea comprendida. Estas tres líneas indican que la humanidad no puede captar todavía el propósito de Dios, ese aspecto de la voluntad divina que busca inmediata expresión en la tierra.
Debido a que el propósito de la Voluntad de Dios trata de ejercer influencia sobre la voluntad humana, indudablemente se expresa en términos humanos de buena voluntad y viviente determinación o firme intención de establecer rectas relaciones humanas.
Profundizando a nivel esotérico debemos recordar que “El Centro donde la Voluntad de Dios es Conocida” es ese lugar especial que llamamos Shambala, el espacio más poderoso del planeta dónde no tan sólo reside nuestro Señor, sino que es dónde nace y se proyecta el plan Divino.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres.
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal
En las tres líneas de la cuarta estrofa se invocan los tres aspectos o potencias de la Mente, el Amor y la Voluntad, indicando que todos estos poderes se han anclado en la humanidad misma, en “el centro que llamamos la raza de los hombres”, siendo la humanidad mismo un poderoso Chacra planetario. Sólo en él pueden expresarse, en tiempo y espacio, las tres cualidades divinas y hallar su realización; sólo en él puede nacer verdaderamente el amor, actuar correctamente la inteligencia y la Voluntad de Dios demostrar su efectiva voluntad al bien. Por medio de la humanidad, sola y sin ayuda (excepto la que brinda el espíritu divino en cada ser humano), puede ser sellada “la puerta donde se halla el mal”. Esta última estrofa es una manera simbólica de expresar la idea de hacer inactivos e ineficaces los malos propósitos. No existe un lugar especial donde reside el mal. La humanidad mantiene abierta “la puerta donde se halla el mal” por sus deseos egoístas, odio y separatividad, por su codicia y sus barreras raciales y nacionales, por sus bajas ambiciones personales y por su afición al poder y a la crueldad. A medida que la buena voluntad y la luz afluyan a las mentes y corazones de los hombres las malas cualidades y energías dirigidas que mantienen abierta la puerta del mal, cederán su lugar al anhelo de establecer rectas relaciones humanas, a la determinación de crear un mundo mejor y más pacífico y a la expresión mundial de la voluntad - al – bien, nada podrá evitarlo.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra
Es evidente que las tres primeras estrofas o versículos invocan, demandan o apelan a los tres aspectos universalmente reconocidos de la vida divina: la mente de Dios, el amor de Dios y la voluntad o propósito de Dios; la cuarta estrofa señala la relación de la humanidad con estas tres energías de inteligencia, amor y voluntad, y la profunda responsabilidad de la raza humana de realizar la difusión del amor y la luz sobre la Tierra a fin de restaurar el Plan. Este Plan, exhorta a la Humanidad a manifestar Amor e insta a los hombres a dejar brillar su luz”.
Así se restaurará el Plan original sobre la Tierra. Simultáneamente, se abrirá ante la humanidad, la puerta al mundo de la realidad espiritual.
Así el propósito del Creador del Universo y de nuestro Ser Interior, que es el mismo, será cumplido. |
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